Todos las leyendas de todas las culturas de todo el mundo, tienen un antecedente real. Si bien a veces puede ser muy tenue, basta rascar un poco en la superficie para localizarlo. Lo que hoy es legendario ayer era cosa del día a día.

Esta semana, los participantes de Metatextos deberán crear una leyenda a partir del hoy, es decir, van tomar un personaje, un acontecimiento o cualquier cosa que se les ocurra y elevarlo a la lejanía del mito y la leyenda de un universo paralelo o de un futuro muy muy lejano.

Michael Phelps podria ser un geniecillo acuático con poderes similares al Rey Midas o quizá los niños le temen al monstruo Neutrón que al gritar desaparecerá sus cuerpos dejando solo su ropa. En fin, el límite es como siempre el que ustedes se impongan.

Tienen hasta las 23:30 horas del jueves 21 de Agosto para entregar sus textos, los cuales serán publicados, como siempre, a partir de las cero horas del Viernes 22.

Muchas gracias a todos por su participación. Recuerden que para hacer mas efectivo este taller deberán comentar tantos textos como les sea posible. El ejercicio 20 será publicado a las Cero horas del Viernes quince de Agosto.

La fiesta del 22 aniversario de la Hermandad de los Hombres Chango no pudo salir peor. Todo estaba preparado para que fuera una celebración para recordar. Pero una presencia inesperada la hizo de verdad inolvidable.

La Hermandad de los Hombres Chango nació en una Ciudad de México azotada por la crisis, el temblor y la proximidad del Campeonato Mundial de Futbol. Los varones de la capital buscaban un lugar donde expresar su orgullo masculino lejos de las miradas y reproches de sus mujeres.

Por años se reunieron en las afueras de la ciudad, entre las copas de los árboles y la oscuridad construyeron la majestuosa Casa Babún. No había requisito alguno para ser miembro de la hermandad, cualquier hombre era bienvenido y ellos solos se daban cuenta si encajaban o no. Aquí se veían desde poderosos hasta obreros, desde artistas hasta vagabundos. Todos conviviendo en masculina unidad. A últimas fechas, Casa Babún había sido el último reducto de testosterona en la urbe. Alejada de modas y visiones insensatas y (la Hermandad esperaba) pasajeras como los metrosexuales.

¿A quién se le ocurrió invitarla? Al hacer el recuento de los daños, nadie aceptó responsabilidad alguna. Era un acuerdo tácito entre los Hombres Chango el mantener el secreto con sus mujeres, esposas o novias.

Lo cierto es que Amaranta apareció en las puertas de Casa Babún y de inmediato el ambiente se perturbó. Su cuerpo ligero llegó silbando y contoneándose como un tornado, la mirada de absolutamente todos los asistentes se posaba sobre sus curvas arrebatadoras y la humedad del aire aumentaba sobremanera. Y así, cual tornado, Amaranta se fue arrasando con todo: Botellas, botanas y carteras.

Cuando los Hombres Chango recuperaron la cordura, Amaranta los veía desde abajo, sonreía y se alejaba, dejando a la Hermandad lista para enfrentar su inminente desaparición.

Era realmente hermosa, un placer estar con ella, siempre sonriente, alegre; cuando se ponía seria, era porque algo le preocupaba, pero siempre resolvía todo con una agradable sonrisa.

Siempre venía a mi estudio, estaba atenta a lo que hacía, a cómo lo hacía, para qué lo hacía y sobre todo, para quién los hacía; conocía a todas la gente, era buena consejera para quien venía para tomarse alguna foto, siempre ayudaba a las personas a verse bien, a lucir en la foto, había quien regresaba con otro atuendo cuando les indicaba que era mejor con otro, muchos clientes quedaban satisfechos, luego del toque de su mirada, del arreglo, de su magia.

Día con día estaba aquí, supervisaba cada trabajo, sabía bien qué hacer con cada foto, siempre descubría detalles que hacía ver la toma de la mejor manera; así era, siempre bella y embellecía todo lo que la rodeaba; lo que tocaba lo transformaba en algo sencillo y agradable.

alguien le platicó del sueño americano al otro lado de la frontera, como era la única de su familia que no había ido, se entusiasmó y se fue.

No se si ha vuelto, no se qué fue de ella, allá conoció a alguien que la hace feliz, creo, yo también me case, soy muy feliz, no la extraño, pero quisiera verla; lo bueno es que conservo la única foto que le tomé.

Ella nunca había robado nada, pero esta ocasión ameritaba un brindis. Revisó entre todas las botellas de la cava y tomó una de vino blanco esperando que su padre no descubriera el faltante después.

Luego, salió caminando de la casa aparentando tranquilidad, aunque por la emoción y los nervios el corazón latiera muy rápido.

Recorrió corriendo esa área amplia llena de pasto y arbustos bien cuidados que antecedían la residencia antigua donde ella y su familia siempre habían vivido. A la mitad del camino sonrió: Iba a encontrarse con él, lo planearon juntos, sería una especie de día en el campo secreta, un momento para ellos solos.

Entró a esa zona boscosa que separaba del exterior el territorio de su casa e inmediatamente sintió el ambiente fresco y el cambio de luz.

El se acercó y la llevo al lugar que había preparado para los dos y se sentó. Ella todavía de pie y elevando la botella como si fuera un trofeo le dice casi gritando:  ¡Mira lo que traigo!  El ríe, no puede evitarlo, ella trae puesto el collar un poco raro que le regaló la primera vez que salieron juntos. Se lo regaló porque era como para una niña.

¡Abrela, pero ten cuidado! No la agites mucho, hay sedimentos al fondo que pueden echar a perder el vino. Y ella hizo un gesto de precaución un tanto curioso, que lo hizo volver a reír. Brindaron y hablaron de ellos, de su presente y futuro hasta que quedaron en silencio.  

Cuando se despidieron el cielo estaba oscuro. Al entrar a la casa, su papá, que estaba sentado en el recibidor le gritó:

¡Ahi andas mi niña!  ¿Verdad que nunca me vas a dejar?

¡No papito, nunca!  Alcanzó a contestarle mientras subía las escaleras de prisa.

-Santiago! no la vallas a tirarla o te golpeo cuando suba- Lilith

-Solo votala o ¿quieres que mi hermano se de cuenta?- Santiago

-Ai va!!!!!- Lilith

-La tengo, ahora sube!!!!- Santiago

-Ai voy!- Lilith

Para celebrar,
es condición jamás perder la fe,
abrir el corazón y servir el mezcal.

La abuela decía: Todo depende del cristal con que se mire, yo siempre le creí. Era una niña y no sabía nada de metáforas, pero con el tiempo fui entendiendo sus palabras. Curiosamente, aplica con especial certeza en todo lo relacionado con esos animales de dos patas, tres según algunos optimistas, llamados hombres.

 Al principio ingenuamente pensaba que se trataba de cualquier cristal y aprovechaba cuanta ventana, vaso, florero o artefacto que se le parezca se cruzara en mi camino. Y efectivamente, a través esos filtros se perciben visiones distorsionadas, coloreadas, engatuzadoras de los sentidos. Pero eso es apenas el primer nivel cognitivo en que se puede aplicar esta gran verdad.

 Existen niveles superiores donde la realidad adquiere nuevas perspectivas y aristas que pueden iluminar elevados rincones de la conciencia. Pero eso implica encontrar el punto de ruptura que dé inicio al ritual. Es necesaria la meditación y una botella de mezcal.

 El mezcal es una bebida espirituosa energetizante creada originalmente para el viaje. Sin importar cuán difícil sea el camino, el viajero, al sentir sus fuerzas disminuir, siempre puede recurrir a él. Aunque ahora los recursos para viajar son tan diversos, el viaje sigue teniendo un doble destino: Llegar a alguna parte y encontrarse a sí mismo. El ritual exige disciplina pero es harto sencillo:

 Ante cada obstáculo del camino, detente un momento y deja que una copa de mezcal ilumine el entendimiento. Así, poco a poco, las dudas, cuitas y obstáculos son vencidos por el razonamiento y la renovación. Así, poco a poco, mientras se va vaciando la botella, la sabiduría se impone a la oscuridad. Al final, podrás mirar a través de ese fondo de cristal, y ver que todo es diferente.

-¿Una casa en el árbol?

- Sí. Eso quiero. Así que…

_ Si. Ya sé. Lo prometí, lo cumplo.

-Y sin chistar. La quiero en ese árbol.

-¿En ese árbol la quieres? ¡No inventes, Güera!

-Over there…

(What fuckin’ hell I’m doing here? )

Pinche Güera. Mientras atornillaba los pedazos de madera como mi padre y Pepe El Toro me dieron a entender un día, tú estabas sentada bebiendo. Nada más porque me  gustaste muchísimo, Güera. Desde que te conocí, accedí a realizar cada uno de tus deseos. Con sólo mirar esos ojos azul perdido, me volvías loco.- Güera, si me muero… ¿Quién te cantará esas rolas locochonas-?. Una casa del árbol para jugar a tener tu club.

-Güera, ya estás grande.

- No. Lo que estoy es pedísima. Sube el volumen

Mientras Black Hole Sun sonaba macizo te pusiste a bailar seductoramente, con la botella en la mano.

Eras la neta, Güera.

Cuando logré montar la casa en el árbol, dijiste:

-¡Vamos a inaugurarla como a un barco! ¡Le pondremos un nombre a la casa! A ver…a ver…le pondremos…

En ese momento, vi tus intenciones. Agarraste la botella y la estrellaste contra las ramas. Los pedazos cayeron en tus ojos. La felicidad que había en tu cara y la sangre un momento después formaron un remolino rojo del cual me acuerdo sólo cuando viene la idea de  que, ahora, el color se fue y el azul perdido no brillará más.

Mis hijos ahora juegan en ella, mientras escucho a Sound Garden en mi IPod.

 ¡Cuánto cambiamos, Güera!

Eras la neta.

-Le pondremos Fiorella, como a una vaca que ya nos comimos.

Habíamos sido un grupo pequeño y muy unido. Durante los cinco años consecuentes a nuestra salida de la preparatoria nos reunimos algunas veces. A dichas reuniones cada vez asistíamos menos personas, hasta que simplemente el tiempo terminó por separarnos definitivamente. Pero ahí estaba Jaime diez años después, llamándonos uno a uno en un injustificado esfuerzo por reunirnos de nuevo. Desde luego yo acepté.

Llegué cinco minutos después de lo acordado. No esperaba ver a tantos, eran todos los que asistían regularmente a las pedas y algunos más. Los salude con efusividad no fingida, de verdad me daba un chingo de gusto verlos.

Jaime, supongo que en un arrebato de nostalgia, sugirió ir al agua azul, un parque que se encuentra a unas diez cuadras de la prepa y que había sido escenario de muchísimas pedas post-clases. Para completar la nostálgica velada compramos licor barato, del que solíamos beber en aquellas tardes de nuestra juventud, pero ahora adquiriendolo en mayor cantidad.

Atardecía, habíamos bebido muchísimo y solo uno pocos seguíamos haciéndolo pero nadie se había ido, como si hubiésemos pactado quedarnos todos hasta el final. Entre pendejadas, una de las muchachas, no recuerdo cual, le dijo a Carolina señalando una rama, mira esa ardilla te va atacar. Carolina agarró una botella vacía y se preparó para lanzársela a la ardilla.

Mientras la observaba recordé cuanto me había gustado siempre y cuanto me gustaba ahora, en ese preciso instante, mientras alzaba la botella, hermosa. Totalmente absorto en Carolina, no la vi venir. La botella reventó contra mi cara abriéndome la ceja.

Mientras bebía el ultimo trago María pensaba aquello que dijo Amadeo Salvatierra tantos años antes: Escanciar el néctar de los dioses, el tequila, en un vaso previamente lacado con mezcal hace que el primero se sienta más a gusto, como si a una mujer desnuda la cubriéramos con un abrigo de piel.

La botella estaba muerta, pues el espíritu que alguna vez contuvo, la había abandonado  y ahora bailaba, con alegría y desparpajo, en los rincones más íntimos de su cerebro y de su animo.

Bebida espirituosa, muy buen nombre - pensaba ella- el espritu del bebedor y el espíritu bebido se hacen uno. Un geniecillo de alcohol.

¡Al demonio el materialismo! - Dijo al arrojar la botella a la basura- lo importante, es el mundo del espíritu, el mundo de las ideas.

El peso de su propio cuerpo le ganó y cayó rendida al lado de sus compañeros de juerga. Parecía un campo de batalla, aunque nadie se quejaba.

En el fondo, de la botella, todos somos iguales, cadáveres indistinguibles, espíritus espirituosos.

No es alta: mide 1.50 m.

No es de piel clara… o no debería serlo. Nunca se expone al sol para evitar oscurecer su piel.

No es rubia, se tiñe el cabello con henna y manzanilla.

No es europea (aunque desea serlo), es de algún país latinoamericano.

No es delgada, padece anorexia.

Qué está pasando allí: le toman varias fotografías.

Qué momento: una de las tomas (la mejorcita).

Por qué: por 50 pesos.

Quiénes están allí: modelo (novio y fotógrafo fuera de cuadro).

No es una chica de 20 años, ¡es un chico de 25!

-Venga, ¿dónde está la imagen? ¡No veo ninguna pinche imagen por ningún lado!

-Es el servidor de tu trabajo, siempre bloquean todo lo divertido: foros, blogs, porno…

-¿Y cómo jijos de la rechingada voy a arreglar esto? ¡Yo quiero hacer el pinche ejercicio!

-Pues si no la encuentras, tendrás que imaginarla.

-Ah bueno, así tengo completa libertad.

-Y que lo digas, ya ves que a ti se te ocurren puras pendejadas ¿recuerdas la vez de los hotdogueros ninjas?

-Ja, como olvidarlos, cada vez que lo recuerdo me doblo de la risa pensando su ataque de winis.

-Eran buenos tiempos ¿no crees?

-Seguro ¡Pero debo concentrarme en el pinche ejercicio! No mames, no puedo imaginar nada.

-Te doy pistas: Cheve, tabaco, mota, coca, ja…¿te sirve de algo?

-¡Ah, ya sé! Se me ocurre que puedo escribir acerca de la imagen que tengo en este preciso momento:

El señor mueve los dedos frenéticamente y la pantalla va llenándose de una bola de pendejadas que pretenden ser graciosas. Cada enunciado que escribe viene seguido de un “word count”. ¡Puta madre! trescientas palabras son un chingatamadral cuando uno no tiene ni pinche idea de lo que debe escribir. ¡Vaya! Ciento noventa y cuatro, ya vamos mejorando. Solo espero que los blogueros no se burlen. Y si se burlan que se vayan a la chingada, de todos modos la mayoría son igual de macetas que yo.

-¿Ya terminaste güey?

-Ni que fuera John Holmes cabrón, pérame tantito.

El último “word count” da doscientos cuarentaidos. El señor se pone contento por que casi cumple su cuota de parabras. Presiona ctrl+s, seguido por alt-f-d-a.

-Listo, ya te lo envié, chécalo.

-¿Esta pendejada escribiste? No pudiste pensar en nada ¿verdad?

-Solo en cheve, tabaco, mota, coca; pero no soy ningun Nachón para hacer una buena historia de eso.

Había oído la leyenda pero desde siempre se había caracterizado por ser una chica de carácter fuerte que no podía darse el lujo de creer en tonterías, sin embargo, a veces deseaba ser como sus amigas tontas que esperan al príncipe azul. Pero ella no esperaba cualquier príncipe, a quien deseaba era al hombre de semblante serio e intelectual que había visto tantas y tantas veces en ese lugar, el único hombre capaz de llevarla tan lejos en sus fantasías.

Desde hacía meses, al anochecer y tras asegurarse de que todos en casa dormían, salía por la puerta de atrás y se dirigía a ‘ese’ lugar. Por supuesto que se preocupaba por ataviarse de manera adecuada para disimular su corta edad: un vestido negro hasta la pantorrilla, tan ceñido que la imaginación era innecesaria para adivinar cada forma de su joven cuerpo; un abrigo, zapatillas con tacón de aguja y maquillaje oscuro que enfatizaba sus ojos verdes.

Entre semana el bar estaba semivacío, era cuando ella se sentaba en la barra y a distancia observaba cada movimiento, le intrigaba tanto su actitud. Esa noche él le dirigió una mirada tan breve como indiferente, fue en ese momento que decidió creer en leyendas y ser una más de tantos ilusos.

Al día siguiente, se levantó temprano, tomó el autobús que la conduciría hasta el legendario lugar y aunque tendría que adentrarse a pie en el bosque, se sentía fresca y llena de energía, vestía como solía hacerlo a diario, durante el día.

A unos pasos del lago, sacó la botella de su bolso, con un susurro introdujo sus sueños y anhelos en ella para, con todas sus fuerzas y esperanzas, agitarla en el aire y lanzarla lo más lejos posible. Lo demás lo haría el espíritu del lago…

Amarillo… verde… violeta… azulado… naranja… rojizo…

 

Amorfos de color verdoso que se diluyen entre un resplandor exasperante.

 

Sombras que entre sus entrañas despiden, de vez en cuando, destellos áureos y de esencia diamantina…

 

Danzas exóticas, cada forma parecía estar viva, bailar sujeta al extraño efecto de esa barrera que le daban a sus ojos una nueva perspectiva del mundo exterior. De ese mundo aburrido que, hasta el momento, solo le ofrecía un placebo soso, una rutina impuesta que le sofocaba tanto como esa pañoleta roja en el cuello, que tanto odiaba.

 

Armandina siempre observó a su padre, que después de unos tragos de ron, se veía más jovial, más alegre, siempre de buen humor. Le gustaba ver que se aflojara la corbata, le gustaba que su expresión de oficinista contable cambiara, que subiera ese chistoso rubor a sus mejillas, que enmarcaban más esa amplia sonrisa. Eso era, lo que más le gustaba era que sonriera, que mostrara su dentadura casi perfecta, que soltara esa carcajada sonora y estridente que molestaba tanto a su madre. Que se acercara a ella, la abrazara, y que le dijera “Mi niña, mi única niña, mi tesoro…”, oler cada palabra disuelta en su aliento a alcohol, quedárselas para si, ya que solo eran para ella.  

 

La magia de ese extraño elixir, su esencia, sus misterios, la habían atrapado. Siempre sintió curiosidad, siempre…

 

Ya había visto el mundo a través de esa botella vacía.

 

No podía esperar a probar el contenido.

Eran casi las 6 y el alba caía lentamente en el horizonte.

A Rogelio solo le quedaban 3000 pesos y 3 balas en el cargado, decidió parar un momento el automóvil para estirar las piernas y volver a girar el rumbo. Siguió el caminito de tierra que nacía al lado de la carretera y estacionó unos 300 metros más adentro.

Empezó a caminar, volviendo a reflexionar paso por paso como fue que todo sucedió, el robo a la tienda del padre de su novia, la cara que puso el viejo gordo cuando le disparó a quemarropa.

Hace ya más de 2 semanas que eso pasó, ahora solo quería descansar un poco y seguir conduciendo hasta entrada la noche.

 

-Por favor, dame la botella, Mary,

-tomala si puedes.

Los dos jóvenes llevaban ya una media hora con el juego y ambos sabían que terminarían teniendo sexo en el bosque, ya lo había hecho en lugares mas comunes y los dos empezaban a  excitarse.

 

Rogelio  dio unos pasos más y pudo divisar como se desnudaba la pareja desconocida.

Es una fantasía muy extraña pero siempre le había excitado y ahora tenia la oportunidad perfecta para volverla realidad, ¿que mas importa?

 

Van a salir vivos de aquí si hacen lo que les digo, ¿vale?

Estaba nervioso pero su lujuria era más fuerte aún. Después de amarrar a Mario empezó a manosear a Mary para luego violarla mientras Mario se limitaba a maldecir y gritar todas las obscenidades que conocía y otras más improvisadas.

Cuando Rogelio culminó su obra, respetuosamente informó a sus victimas: “Discúlpenme por todo lo que les hicé, es que  padezco del cerebro”

 

Cuando Rogelio se alejó lo suficiente Mary empezó a gemir aun más fuerte

-“te ví, hijo de puta, te ví que se te paró”

 


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Son alrededor de las 2 la mañana. En la barra del bar “La Pachanga” están bebiendo Santiago y Julián. No pueden evitar desviar su mirada a la hermosa Catalina, la hábil chica que hacia bailar las botellas con sus manos, haciendo de cada trago una bebida llena de magia y color. Era la preferida de entre los 3 barman del lugar, pues tenía un toque muy especial, mágico. Cada bebida que servia era diferente y divertida. Dos hechos llamaron su atención, uno era que los asistentes a dicho lugar nunca eran los mismos, pero eso ya lo sabían, y el otro, los colores tan peculiares de las bebidas. Regularmente los asistentes eran turistas que iban de paso, y a mucha de esa gente nunca se le volvía a ver. Santiago y Julián se encontraban investigando precisamente esas desapariciones por cuenta propia, pero al acumularse los tragos, se fueron olvidando del objetivo por el que estaban ahí.

En el lapso de dos horas ambos reían como idiotas de los mas estúpidos chistes que se les ocurrían. Sin saber como ni cuando, despertaron en un lugar oscuro y hediondo a putrefacción. Ahí estaban ambos, amordazados y colgados de los pies, con sus manos atadas fuertemente a unos enormes aros clavados al piso. Justo debajo de sus cabezas se encontraba una enorme bandeja.

Carolina arribo a la habitación, aun con el uniforme del bar, pero esta vez no bailaba en su mano una botella, sino una enorme sierra, con la que mutilaba las cabezas de sus victimas, para dejarlos desangrar y preparar así sus brebajes mágicos que siempre dejaban encantados a los clientes que la esperarían ansiosos al día siguiente, para que les sirvieran un trago mas…

Como todos los días muy poca luz se filtraba entre las hojas de los Cornus de aquel jardín que tanto te gustó y que jamás disfrutaste por completo, levantabas en alto esa botella de vodka donde veías sonriente el brillo del sol que se reflejaba victorioso en su fría superficie, el triunfo sobre el vidrio sólo podía compararse con la satisfacción de tu sonrisa.

Sonreías diferente a como lo hiciste por la mañana, cuando te dije que tu ropa no tenía la sobriedad suficiente para el sepelio de mi madre, sólo dijiste: ̶ —después de todo nunca nos llevamos bien— ̶ y reíste de manera tan sarcástica que el aire se volvió agrio. No pude evitar comprenderte, mi madre siempre tuvo miedo de que robaras sus cucharas.

Aquella mañana además de sentirme triste por su muerte, yo recordaba cómo desde la primera vez que fuiste a mi casa cuando éramos novios ella metió sus cucharas en un vaso y lo mantuvo en sus manos protegiéndolo de ti, ese acto se repetía cada vez que ibas a visitarla, incluso después de casados.

Después de proteger su preciado tesoro, comenzaba la batalla, tú hablándole tratando de parecer simpática, ella contestándote sin bajar la guardia, presionando ese vaso entre las manos. Nadie en la casa entendía su fijación con unas cucharas tan baratas, esta incomodidad nunca te permitió disfrutar de aquel jardín.

Esa tarde, yo te veía bajo la débil luz, estabas ebria y mirabas la botella que habías vaciado, esperaba el momento adecuado para decirte aquello que estaba escrito para ti en el testamento, esa frase que simbolizaba la capitulación de una larga guerra entre ustedes, entonces dije:—̶ mi madre te heredó sus cucharas— ̶ tú contestaste: —̶ claro ya no las puede cuidar—̶.

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Un paso a la vez, se interna en la espesura color olivo que la espera. Sus pasos son lentos, titubeantes, pensados: está muy borracha, pero aún lúcida, sabe bien lo que hace. Avanza, jugando a que se pierde y la vienen a buscar. Aunque sea mentira.

Amelia tiene sensaciones aumentadas: el espesor de las hojas que engullen la oscuridad, el verdor matizado y resplandeciente que se proyecta en pequeños hilos de luz, el sol incansable y blanco, la frescura a su alrededor, el callado rumor de sus pies contra la hojarasca, sus huellas en el suelo, el olor a lluvia que llena sus pulmones. Puede sentir su respiración, el hueco que llena el aire, las imágenes grabándose en su memoria, el cálido crepitar de la ebriedad en su espalda, la curvatura del planeta.

Después de avanzar cientos de pasos, llega al final del camino: al final de la espesura, un paisaje se extiende hasta donde sus ojos alcanzan. Amelia lo mira, perdida en el, y le da un trago a su botella de vodka a punto de terminarse.

Mirando al horizonte, respira profundamente y piensa en todo lo que ha dejado atrás, en como se ha ido desprendiendo de todo sin prisa, dolorosa y definitivamente, en como ha borrado a todos de su vida con total facilidad. “Brindo por ellos” piensa, y apura el último sorbo de la botella, que queda vacía ante ella.

“Así me encuentro ahora, vacía”. Reflexiona, mientras pone el vidrio de la botella contra la luz, mirando como se refracta en su interior. De pronto, sin saber por qué, lanza la botella hacia al cielo, esperando que alcance al sol en su cenit.

La botella describe una parábola y cae irremediablemente, perdiéndose en la penumbra. Un sonido ligero como la caída de una aguja indica que se ha roto. Sus entropías han alcanzado el nivel máximo. Todo ha terminado.

Cierra los ojos ante el mundo que se extiende ante ella. Ahora, sólo mirará hacia sí misma.

Amelía sonríe.

Esta semana solo hay 3 instrucciones.

las historias

1) Suponer que esta imagen ilustra una historia.
2) Imaginar cuál es esa historia: qué está pasando allí, qué momento se anuncia, por qué, quiénes están allí, qué hacen.
3) Escribir la historia, en trescientas palabras o menos.

Tienen hasta las 23:30 horas del jueves 7 de Agosto para entregar sus textos, los cuales serán publicados, como siempre, a partir de las cero horas del Viernes 8.

Tanto las instrucciones como la imágen fueron tomadas del blog de Alberto Chimal, con permiso del autor.

Suerte

Muchas gracias a todos por su participación. Disculpen la tardanza, programé mal seis ejercicios. Les recuerdo que para hacer mas efectivo este taller deberán comentar tantos textos como sea posible. El ejercicio 19 será publicado a las Cero horas del Viernes primero de Agosto.

Estamos navegando de acuerdo a los patrones establecidos, buscando un vestigio que explique nuestra existencia.

 

Se dice que decenas de miles de años antes, cuando no estábamos tan expuestos a las fuerzas de la galaxia ni a las radiaciones, no teníamos esta capa suave de vellos blanquecinos sino solo en sitios muy particulares y en colores oscuros, entre otras características que dice la historia poseíamos.

 

Esta misión hace años que se siente infructífera, encontramos rastros de varias civilizaciones no ligadas con la terrestre, pero nada que nos permita como antropólogos tomar datos certeros y nuevos para el estudio de nuestros antepasados.

 

Solo contamos con una base de datos que ya se agoto en cuanto a la información que se podía obtener de ella.

 

Lo que sabemos de los últimos días, es que nuestros antepasados salieron debilitados de la Tierra por la enorme radiación generada, cuando, por un error de calculo el Quinto Colisionador de Hadrones genero un agujero negro de pequeña expansión, que salió de control tragándose –literalmente- el planeta y haciéndolo salir de su orbita hacia lugares insospechados aun.

 

Un grupo muy selecto de científicos lograron escapar, previendo, que ese incidente podría ocurrir algún día, luchando contra las grandes fuerzas que succionaban al planeta alcanzaron escapar y seguir desarrollando modos de vida capaces de adaptarse al medio ambiente agreste y estéril del espacio.

 

“El hombre es un ser adaptativo”, diría nuestro Padre, pero yo dudo que aun seamos Hombres.

“La única sangre sucia es la que circula por nuestras arterias, los mestizos no deben ser objeto de persecución. Nunca más tolerarem…” la voz del orador fue callada con los disparos sónicos de la policía. Apagué esa señal tridimensional.

Siempre he considerado que la política es para los ignorantes que se dejan llevar por la pasión. Lo que intento es dejar a mis genes hablar por mí. Navegando a través del genoma de mis abuelas, busco comprobar que la limpieza de raza nunca será total. Que en algún grado, todos somos mestizos.

Mi investigación está rindiendo frutos. Hoy he encontrado a mi tatara-x22-abuela, quien habitó en el lejano 2351, sólo unas cuantas generaciones después del año de la salvación: el 2194. Encontré que, para ese año, había muy pocas “madres” y sólo la invención de los VientreGénesis salvó a la raza humana de la extinción.

Descubrí que los cuentos infantiles sobre perros y enfermedades fueron hasta entonces, reales. Que había ciudades, medios de transporte, familias y vacaciones. La migración hacia el campo había comenzado, pero de las pocas personas que existían, la mitad vivía en esas pestilentes ciudades

El gobierno mundial aprovechó a los VientreGénesis para la creación de razas puras, la perfección genética. Nunca ha sido ilegal relacionarte con un Negro Americano, un Chino Europeo. Lo que es ilegal es el tener hijos no-génesis revirtiendo la castración y procreando sin el control del gobierno mundial.

En este 3008 que los VientreGénesis nos generan, se considera que la mujer que quiere llevar en su interior a un niño (nunca con sus genes) es por extravagante.  Si puedo demostrar que un gen de defectuoso sobrevive mil años y que nadie nunca será totalmente puro, tal vez y pueda librar de la muerte a nuestros 3 niños no-génesis.

Desperté pero sin abrir los ojos. Estiré el brazo derecho y mi mano tocó algo frío y liso. “Vidrio” es la palabra que cruzó rápido por mi cabeza con un “¿Vidrio?” pisándole los talones. Estiré la pierna izquierda. Con la punta de los dedos del pie la misma sensación. Frío. Liso. ¡Vidrio!

Sobresaltado traté de abrir los ojos. No pude. Pensé que a lo mejor seguía dormido, que no había despertado aún del todo. ¿Qué más hay a mi alrededor? ¿Podré sentarme?

- No te levantes.- dijo una voz.

Escuchar esa voz me tranquilizó inmediatamente. Era dulce y vibrante, casi como escuchar al agua cantar.

- Permíteme explicarte -continuó la voz- Recién despiertas de un sueño muy muy largo. De cuatrocientos veinte años para ser exactos. No estás más en la Tierra. Hubo un desastre terrible. El planeta existe, pero no es lo que fue. Ya no hay agua. Ya no tiene la protección de la atmósfera. Era imposible que sobrevivieran. Entonces, mi civilización anticipando la hecatombe salvó a algunos humanos. Los más que pudimos, aunque… fueron pocos.

Tragué saliva. Tan pocas palabras y tan intensas. Traté de encontrar una posición más cómoda. Nuevamente toqué frío, liso. “¿Vidrio?”

- Algo parecido. Para traerlos los empacamos en unos contenedores de un material que permite mantenerlos en suspensión inanimada. Sabíamos que pasarían años antes de que empezaran a despertar.

- ¿Entonces eres una extraterrestre? Yo nunca creí que existiera vida fuera de la Tierra.

- Creer en nosotros no era un requisito para salvarte la vida.

- ¿Cómo es que me entiendes?

- Babel Fish

- ¿Qué? ¡Debes estar bromeando!

- Si.

- Si ¿qué?

- Es broma.

- Ah.- reí nerviosamente, entendiendo el chiste.- Entonces, dime. ¿No se salvaron todos?

- No.

- ¿Y cómo fue que me escogieron?

- Yo te escogí a tí porque le diste a tu mundo la Wikipedia.

Era interesante formar parte de esa expedición, por primera vez, después de millares de años de “leyendas” acerca de ese mítico lugar de donde nuestros antepasados habían arribado a Beta Pictoris a nuestro planeta Novaterra.

Estaba deseoso de conocer el origen de nuestra civilización, todas las maravillas de vestigios que podrían existir en ese mundo, la exploración era aventurada de acuerdo a los reportes astronómicos el sistema solar era ahora sólo una línea de asteroides, no hubo rastro de alguna supernova, por que dicen que el sol del planeta azul era modesto.

Lo encontrado fue desolador, no era una línea de asteroides, sino una serie de fragmentos de varios planetas, de acuerdo a los mapas planetarios de la madre nodriza eran 8 planetas y un planetoide.

La estrella seguía brillando, era devastador los rastros de planetas, vi fragmentos de una estructura triangular con base cuadrada, de acuerdo a lo aprendido en la escuela una pirámide, de una cultura llamada egipcia, en uno de los asteroides mayores a los que no acercamos encontramos fragmento de cristal, fierro, cobre y ante una reconstrucción virtual se vio que eran estructuras para vivir, poco funcionales, que dañarían la ecología del planeta.

Altas concentraciones del tóxico CO2 con residuos de carbono provenientes de materiales orgánicos fosilizados.

Uno de los asteroides seguía teniendo agua tan contaminada, que resultaba tóxica para la vida, aceites, residuos plásticos, materias fecales, etc.

Lo más triste es que un bloque de información magnética usado en algo como una matriz antiguo, se rescató: “… la guerra nuclear por el control del agua se a desatado…”. La energía nuclear era lo que impulso nuestra nave matriz, pero causo muchas muertes, ¿por qué no usar la energía de la estrella local? ¿no conocerían como cuidar el agua?

-Este es mi primer viaje, quiero que me ensenes como buscar y en donde, para encotrar las mejores.

-Pon atencion,  busca donde haya muchos edificios, alli encontraremos una gran variedad y podremos llevar los cuerpos de mujeres que fueron bellas.

-Ahora sabemos que en la tierra las mujeres fueron muy fertiles, poblaron tanto este planeta, que se acabo el sustento y no sobrevivieron…

-Llegaremos aqui, busquemos con cuidado, hubo muchas montanas y en las partes bajas junto al mar, hay muchos cuerpos con muy poca ropa, de aqui hemos llevado muchas y muy jovenes, de donde han sacado gran cantidad de celulas madre y los clones son de mujeres morenas y con muy buen cuerpo, que son la envidia de muchas.

-Mas al norte hay un lugar en que hemos encotrado muchas mujeres hermosas y los clones femeninos asi lo demuestran, no sucede lo mismo con los masculinos, esos sales muy desmadrosos.

-Pero no importa, mientras encontremos celulas de donde saquemos mujeres bonitas, que mas da que sacrifiquemos a todos esos borrachos y albureros que solo alborotan a nuestras mujeres y que no sirven para nada.

-Vamonos, llevamos suficientes.

 

Tris

La nave Z-500 se adentraba estrepitosamente en la atmósfera del recién descubierto planeta Tris.

Mientras las vibraciones de la nave sacudían su cuerpo Mara pensaba en las palabras de su jefe el Arqueólogo Barar - Una civilización Antiquísima – Vestigios de una extinción masiva – Una especie que posiblemente dio origen a la suya. Esto último era la razón de que ella se encontrara descendiendo hacia Tris el tercer planeta de un raquítico sistema solar.

En su planeta nunca se encontraron seres que pudieran haber dado orígenen a los de su especie, por lo que la teoría creacionista había dominado siempre, Mara sostenía la teoría de que su especie había llegado de otros mundos, y ahora en ese pequeño planeta estaba el eslabón perdido.

…………………………………………………

Dos semanas en el planeta soportando el terrible calor, pero valía la pena, ya que pusieron a su disposición para estudio restos de la especie encontrada, piezas suficientemente conservadas para realizar análisis de ADN, el cual arrojó una semejanza sorprendente con el suyo, sin duda el origen de su gente estaba en ese lastimero mundo. Al saber esto Mara se preguntó que pudo haber pasado para provocar la extinción de esos ahora llamados Homos Primigenios, ¿En que momento llegaron al extremo de empezar a abandonar el planeta? Tuvieron la tecnología para irse, pero ¿Como es que su recuerdo se perdió en el tiempo? y ahora otra especie derivada de ellos existía sin siquiera tener una leve noción de la especie ni del mundo del que surgieron, además ¿sería la especie de Mara la única derivada de estos homos primigenios? O existirían más, perdidas en el universo ignorando la existencia de sus homófonas.

Mara esperaba encontrar una respuesta a estas interrogantes sobre el pasado de su especie y sobre un futuro ahora lleno de posibilidades.

 Piel incolora a través de la cual dos membranas visualizan un objeto. Al menos dos metros de altura, comprimidos por la posición de reposo que implica su trabajo, El Bibliotecario sostiene un objeto con su única extremidad terminada en dos neviosos apendices.  A través de él intelige con asombro a Sky.

Sky mueve rítmicamente la cabeza, su cuerpo se adentra en un vaiven, sus pies siguen una base sonora que sólo la chica escucha a través de los audifonos. Sangra, sus ojos sangran, su voluntad sangra.  A sus pies, las hojas de un libro mutilado reciben esa agua que cae. Nada le importa, ni el extrañar, ni el posible presente que nunca fue. El suave río que corre a través de ella, la abandona, acorde a su único principio: el movimiento. Eso nunca se detiene. Eso es la única opción.

El Bibliotecario se urge a sí mismo para tratar de entender. En su larga vida ha catalogado millones de objetos de todas partes y siempre, con esta especie inferior, tropieza al intentar delucidar los fines, los medios, los móviles. Con la debilidad que normalmente produce el “Toque del espíritu” el extraño ser, luego de sentir lo que podría llamarse un estremecimiento, cataloga el objeto ỗ̒āʈ̕̕̕Ӕ, que ha logrado reconocer en la transparencia, dentro la esfera de plasma con la etiqueta Experiencia Terrestre/Compulsiones.

The Sheltering sky/King Crimson/Discipline/1981

 

Mr. Pavlov era un genio. De entre todos los científicos del universo, sólo él pudo descifrar los Libros Terrestres. Dicen que para obtenerlos, los exploradores del tercer planeta del sol soportaron temperaturas extremas y un ambiente desolador; claro, eso fue antes del colapso de su estrella. La extinción de la vida en la Tierra fue un misterio en nuestro mundo hasta antes de Mr. Pavlov.

Yo estuve a su lado cuando trabajaba. Todo el tiempo. Como el día en que descubríó la Clave Terráquea, y así pudo encontrar un patrón en la escritura de los humanos.

Estuve ahí cuando esos textos, aunque incomprensibles para mí, transmitían la desesperación de una raza que enfrenta su irremediable destrucción. Mr. Pavlov transcribía frenéticamente:

“Año 2089. Nunca pensamos que el fin sería pronto, logramos sobrevivir a la hambruna, al cambio climático y sus consecuencias: huracanes, temblores y sequías. Las contiendas por el petróleo, y el agotamiento de las reservas de hidrocarburos en un lustro. La pandemia de cáncer de piel y La Gran Guerra del Agua. Pero siempre se erguía orgullosa la sociedad global. Éramos mejores que todo eso y nos fortalecíamos con cada catástrofe. Desde principios de siglo estábamos preparados para todo.

Listos para todo menos para la llegada del doctor. Ese viejo Jesús Pavlov que llegó prometiendo el paraíso y lo único que logró fue que nos destruyéramos uno a uno. Cada persona debía cometer un asesinato diario . ¿Cómo lo logró? Jamás lo sabré. Pero estoy seguro que lo hará de nuevo, en otros mundos.”

Mr. Pavlov sonreía y un instante después yacía frente a mí con un lápiz clavado en la garganta. Las palabras de ese hombre lograron conmoverme y no quería ver mi planeta destruido. A fin de cuentas, aunque evolucionado, yo también soy humano.

Lo maravilloso del sistema no estriba en el delicado y bello trabajo artesanal, ni en la compleja y paradójicamente sencilla maquinaria que dota al “invento” de vida propia. Ni siquiera la meticulosa proporción de lo que parece ser un conjunto de engranes, pistones, palancas, contrapesos y alguna suerte de material orgánico semi rígido parecido al oro.

En un principio pensé que se trataba de algún proyecto inconcluso del anterior dueño de la vieja hacienda que acababa de adquirir. Pronto me di cuenta de que la compleja y refinada mente de Don Esteban, uno de los primeros masones con grado 33 del Rito Escocés en México, no era la creadora de semejante portento. Más aún, es muy probable que aquel “objeto-dios” como he dado en llamarlo, haya sido el origen de la despierta y asombrosa conciencia de Don Esteban.

Sólo una inteligencia más evolucionada que la nuestra pudo ser capaz de crear este inerte organismo mecánico que se mantiene en movimiento perpetuo sin que la mano del hombre lo mueva, sin una fuente de energía que lo alimente.

Basta un par de años para que el objeto-dios se acostumbre a la vibración de una persona y comience el diálogo. Una vez ganada su confianza, la influencia de los seres superiores que lo crearon resulta visible, lógica.

Sistemas mecánicos, manejo de campos electromagnéticos para transportarse, conocimiento y manejo del átomo, equipos aerodinámicos, aceleración de partículas, manipulación de energía cuántica para producir saltos interdimensionales, manipulación de ondas de radio… trenes, barcos, sistemas de cultivo, teorías financieras, modelos económicos. Los principios básicos del objeto-dios se encuentran presentes en todo.

Desafortunadamente el Perpetuum mobile engulle la mente de su protector. Hoy, después de 250 años de tutela, concluye mi responsabilidad. La desquiciante paranoia y la sabiduría lograda pesan ya demasiado.

Ciudad Central, México. Año 2084.

Fin

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-ioa ¿nfadn vysdv? Gruño el enorme ente de dos metros y seis brazos cubierto de pelo de una lejana galaxia hacia su compañero un ser ligeramente mas pequeño con solo 3 extremidades parecidas a tentáculos que usaba para su desplazamiento y un cuerpo principalmente de escamas o algo parecido de una galaxia no tan lejana

-osf?(omnitraductor5000 activado)

-¡entupido diomonense! recuerda activar tu traductor, no soporto ni un parsel toda esa cháchara

-a la lsidhv con tu traductor insignificante espécimen, con un miadoih, no entiendo como tu raza llego al cosmos siendo tan limitados.

-un miadoih para ti ¿para que me llamabas?

-encontré esto (señalando la vieja estructura de metal sobre el hangar) quizás te resulte interese. El elfornse se acera intrigado y escanea los restos encontrados solo encuentra aleaciones de 14-2-6, 10-6-d y 4-4-d y para su sorpresa un ovoide plano de 11-6-d, al que presta mayor interés, cuya reacción no pasa desapercibida por el diomonense quien se acerca como quien no quiere, para recuperar lo que considera como suyo, el elfornse hace caso omiso del gigante y continua examinando el resto de la chatarra cuando se percata de un gravado sobre una placa entre los restos dejándolo perplejo exclamando

- ¡ lsidhv! Tenia que ser, quedate con tu basura—arrojando el disco hacia su compañero—no vale ni un tisroc que te pario, es midgartrihelio, el diomonense recuperándose del golpe, enojado vuelve a su trabajo y empieza a juntar los metales para su compactación le da una ultima ojeada al disco –midgartrihelioense- piensa con desgana y lo arroja sobre la demás basura y empieza a compactar acomoda el cubo y se aleja terminado su turno y ahí yace toda esa basura compactada en un hangar del espacio una placa en la que se puede leer VOYAGER I

¿Escuchas? Sigue todo en silencio, parece que no hay nada, nadie. ¿Alguna vez hubo? No lo sé, está todo destruido. Sólo hay ruinas. No sé nada pero lo puedo imaginar; fíjate bien: “Había una lluvia de estrellas interestelar, pero ninguno de los dos se percató de ella; estaban entretejidos en su propia lluvia, que no veían pero escuchaban. Sentían el viento suave y un sutil olor a pólvora quemada. Era el fuego producto de la fricción de los meteoros en su atmósfera,  cayendo muy cerca de donde estaban; sin embargo, consideraron que era su aroma: tan cerca el uno del otro que no podría ser otra cosa. Trascender en ese momento era lo más importante; el resplandor de la lluvia llegó a ser impresionante, tanto que por un momento los distrajo y ambos abrieron los ojos y pudieron ver lo que se avecinaba. Decidieron que era lo más intenso que les había sucedido hasta entonces. Estaban uno dentro del otro y seguían sintiendo, sabían que estaban cerca, tan cerca que trataban de alargar el tiempo lo más posible, hasta ya no poder contenerse más. Se dejaron llevar por el resplandor que veían y alcanzaron lo que buscaban en una enorme llamarada que los condujo por el iluminado camino sin retorno: trascendieron juntos”.

Esto debió suceder en todos los rincones del planeta, porque solamente hay un silencio perfecto.

La nave empezó a elevarse lentamente.

 

- Bueno, ya casi acabamos con la exploración remota, después de tanto tiempo, solo faltan de regresar unas cuantas sondas.

 

- Que desperdicio de tiempo, venir hasta este rincón de la galaxia por un triste planeta.

 

-Mira, la sonda 35 mandó imágenes nuevas, vamos a ver.

 

La nave empezó a acelerar a medida que se elevaba, y en unos cuantos minutos habían llegado al lugar situado a unos miles de kilómetros de su posición original.

El transporte en forma de esférico achatado empezó a frenarse y ha descender hasta quedar a unos metros del suelo. Delante de la nave se podían observar varias pirámides semi escalonadas no muy altas y desgastadas por el paso de miles de años.

 

-Esto si es nuevo Fan, no se parece a nada de lo que hemos visto antes.

 

-Y lo que me temía, Ven, vacío totalmente, como los otros lugares.

 

-No lo entiendo, estos seres tenían un planeta bastante bien acondicionado, a pesar de estar tan lejos de cualquier otro planeta importante. Y no hay señales de que hubieran colonizado otro planeta de este sistema solar.

 

-Según los datos que me dieron en casa, este tipo de seres no lograron desarrollar el viaje hiper-espacial.

 

-Pero, por los restos que hayamos, su tecnología ya estaba bastante desarrollada como para acondicionar vida afuera, ¿Qué habrá pasado?

 

-Según el Zet- Bagar, algunos planetas tendían a desaparecer en un momento dado de su desarrollo pre-viaje hiper-espacial, lo llama la ignorancia somnolienta.

 

-Fan, quien lo hubiera pensado, tú escuchando a Zet-Bagar. Espera a que lo sepa el mando central…

 

- Claro que no creo en eso, pero lo recordé porque con este ya van más de 3000 planetas con características similares…

 

 

 

Importante descubrimiento ratificaría la hipótesis de August Nerve, que dice:
“… el desorden actual del universo es mucho mayor de lo que los cálculos señalan que debería ser. Es posible que haya existido una civilización cuyo nivel de inteligencia alcanzara hasta 7/33 grados; esto les hubiera permitido desarrollar tecnología suficiente para aniquilarse mucho antes de encontrar la respuesta, alterando el desorden natural y provocando la diferencia que los números indican”.

El hallazgo: un planeta llamado ‘Tierra’ en un lejano sistema estelar.
‘Tierra’ posee una atmósfera compuesta por gases altamente venenosos, lo cual impide el estudio directo. Sin embargo, se han encontrado artefactos en órbita con información en lenguaje binario que permite recrear a la perfección cómo fue ‘Tierra’.

Sorprende en primera instancia su gran biodiversidad, mayor en cantidad a las especies conocidas en el resto del universo en proporción 5 a 1.

Sorprende además el desarrollo de la especie ‘humana’, la cual duró muy poco pero alcanzó a dominar el planeta, para luego provocar la extinción de la vida terrestre. También crearon imponentes obras de arte de todo tipo, increíbles para un 7/33 (las mejores del universo).

La especie humana llegó a cultivar una especie de sentimiento llamado AMOR; en contraparte, existió entre ellos el sentimiento llamado ODIO. Esas características terminan por diferenciarlos de cualquiera otra especie conocida. Amor y odio encierran grandes misterios; nuestros científicos trabajan arduamente para descifrarlos.

A pesar de la fascinación que causan los humanos, podemos:
–conjeturar que el odio los llevó a la autoaniquilación.
–asegurar que fueron ellos los culpables directos del incremento acelerado del desorden universal.
–asegurar que ellos son culpables del prematuro-próximo fin del universo, dado lo cual, su civilización habrá quedado justo en el centro del mismo en las dimensiones conocidas.
–conjeturar que Dios creó el universo para que existieran los humanos.

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- ¿Hace cuánto tiempo que se extinguieron? - Pregunta un personaje alto de complexión delgada y con un cráneo enorme. El lenguaje es incomprensible para los no iniciados pero conciso para el resto. Se puede adivinar fácilmente que no es de es del planeta tierra, extinto desde hace tanto tiempo que su nombre casi se ha perdido en la cuarta dimensión.

- 2 millones de perigeos terrestres - Responde ávidamente otro personaje similar al anterior, aunque no tan alto. Ambos parecen desnudos pero en realidad están ataviados por túnicas delgadas cuyos colores están más allá del infrarrojo.

- ¿Qué sabemos por los estudios arqueológicos?

- Eran criaturas abyectas. Coexistían en pequeñas construcciones con formas caprichosas y poco eficientes. Encontramos rastros de cadenas proteínicas que utilizaban para nutrirse. Aún no comprendemos por completo la naturaleza de su alimentación pero por los restos bélicos que encontramos podemos deducir que era una lucha aciaga por conseguir el nutriente.

- ¿Y que son estas entidades de forma rectangular? - Preguntó el más alto de los seres al examinar de cerca una televisión y un monitor de computadora.

- Suponemos que era un ídolo muy apreciado en el planeta, - respondió con tranquilidad el otro individuo - lo consideraban un Dios. Encontramos vestigios en todas las unidades de vivienda que revisamos. Los había en todas partes, inclusive en los centros de curación de las criaturas terrícolas. Descubrimos que pasaban muchas unidades de tiempo simplemente contemplando al ídolo.

- ¿Sabemos que los exterminó? - Fue la última pregunta del más alto.

- Eso sí lo sabemos con seguridad - respondió el inquirido. - Usaron en demasía del arma más peligrosa del universo: La ignorancia.

¿Qué ocurre después del fin del mundo? Es decir ¿quién o que, si alguien, se ocupará de este pobre y pequeño planeta después de que su hora haya llegado o después de que hayamos explotado hasta la ultima gota de sus recursos naturales?

En el otro lado de la moneda, hay preguntas similares ¿Podría la humanidad llegar a toparse con vestigios físicos de una civilización perdida hace milenios en algún otro planeta? ¿qué nos enseñaría ello de nosotros mismos?

Esta semana, los participantes de Metatextos deberán en trescientas palabras o menos realizar un ejercicio de Antropología Ficcional. Hay dos opciones

1. Una civilización futura analiza e interpreta un vestigio (cualquiera) de los habitantes del desierto planeta antes llamado “Tierra” cuya civilización desapareció hace muchos miles de años.

2. Los humanos analizan e interpretan un vestigio (cualquiera) del desierto planeta X usado por una civilización extraterrestre extinta hace miles de años.

Este ejercicio está vagamente basado en el cuento “La Estrella” de Arthur C. Clarke.

Los textos deberán ser enviados antes de las 23:30 horas del Jueves 24 de Julio. Como siempre, los textos serán publicados a partir de las cero horas del Viernes 25.

Suerte

Muchas gracias a todos por su participación. Les recuerdo que para hacer mas efectivo este taller deberán comentar tantos textos como sea posible. El ejercicio 18 será publicado a las Cero horas del Viernes dieciocho de Julio.

La mañana trajo consigo visitas inesperadas, después de algunos años de reclamo, Dios mando a algunas de sus embajadoras a dialogar, en principio era de esperarse, sabía que Dios no daría la cara pero igual me conformo con su gesto de educación.

El desayuno acompañado del santoral, Santa Muerte, Santa Puta y Santa Maria a la mesa, degustando panes con mermelada mientras charlan de las noticias cotidianas, y yo preparo café para las damas.

¿Porque mandar a tres mujeres?, hubiera preferido dialogar con el diablo en alguna montaña de Gibraltar mientras monos lanzando bolas de fuego reclamaran mi cuerpo como banquete.

-He estado muy ocupada últimamente, recogiendo los cadáveres putrefactos de amor, corrompidos por Santa Puta,- profirió Santa Muerte, mientras clavaba su mirada en el escote de Santa Maria.

Interrumpí el delirio, les hable de ti, dije que construimos un castillo indestructible, fuerte, tanto, que ni el mismo Dios podría echar abajo; pero que el infeliz siempre se las arreglaba para consumir cada vez más lo que queda en mí de humanidad.

Pero las dos santas no escuchaban, sus gemidos eran más fuertes que mis gritos, Santa Muerte mordía el pezón derecho de Santa Maria mientras tocaba entre sus piernas.

-No se porque se preocupan tanto por el amor y la trascendencia- dijo Santa Puta, ni se porque se ocupan en pensar en un Dios que es sordo y ciego, y las figuras que vez a tu alrededor son tan falsas como tus aspiraciones, la pequeñez disfrazada de soberbia, después de morir no hay nada, es como cuando te duermes y no sueñas.

Tomo mi mano y me llevo a la habitación, y estuvimos haciendo un bello coro de gemidos Santa Muerte, Santa Maria, Santa Puta y yo, por más de tres días.

Después resucité, tres días en las fauces de la muerte, donde conocí a Lord Byron, él murió de malaria y fue quien me contó esta historia.

Reencontré el camino, descubrí las tres tazas sobre la mesa, pertenecientes a las tres Santas, y una jeringa con restos de heroína, fue cuando entendí que en verdad existe Dios, aun había restos para un nuevo viaje.

Sentí un fuerte dolor en las sienes… es lo ultimo que recuerdo. Cuando desperté estaba en esa fría sala de hospital con tubos insertados en mi nariz y boca. La sensación de un miedo que jamás había experimentado me recorrió por completo, intenté abrir un poco más los ojos pero me fue imposible, en este momento ya no sentía dolor pero el cansancio era total. Noté sombras fuera de la habitación, se escuchaban también algunas voces pero me fue imposible entender lo que hablaban. Mis párpados pesaban de manera exagerada, mi lucha insistente era por mantenerlos abiertos, aclarar la vista y descubrir de dónde salía el bip-bip que me estaba provocando tanta ansiedad.

- Hola, ¿cómo te sientes?, veo que ya despertaste. -

Una bata blanca, obviamente se trataba de algún médico o enfermera de turno.

No respondí. No podía. Qué estúpida pregunta, pensé.

Se acercó a mí, revisó los tubos, revisó también los aparatos a los que estaba conectado. Dijo alguna otra estupidez como: -Vaya, después de tantos días, era justo que despertaras, flojito.- Seguramente esbozó una sonrisa idiota y se fue.

No pude más, cedí ante el cansancio y la pesadez de mis ojos, y dormí. No sé cuántas horas después desperté nuevamente, ahora mis párpados pesaban menos, la vista se había aclarado, pero el bip-bip seguía turbándome sobremanera.

Un aroma distinto se alcanzaba a percibir en la habitación a pesar de la mascarilla de oxigeno que me cubría la cara. Olía a flores, giré un poco la cabeza para descubrir de donde provenía el aroma, en ese momento una mujer acercó su rostro al mío y susurrando me dijo: -esta vez no voy a fallar…-

Bip-bip bip-bip. Biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii……

One eye goes laughing,
one eye goes crying

“La felicidad es una trampa mental” escribo con mi uña en el respaldo del sillón. ¿Por qué si la arañé con estas mismas uñas, no corro a buscarla, si tengo su nombre, teléfono, dirección y las marcas de su látigo en la espalda? Por supuesto, porque la felicidad no tiene datos generales y mucho menos un látigo. Pero sobre todo porque tú no eres la felicidad, ni siquiera te pareces un poco.

Casi te puedo imaginar ahí sentado, con tu gato en el regazo, tu libro de Schopenhauer en la mano y el vaso de whiskey a un lado. Cierro los ojos y sacudo la cabeza antes de chocar con tu mirada para que no sepas que otra vez te estoy imaginando.

I´ve been waiting for the sun to come up,
waiting for the showers to stop

En el piso y las paredes están nuestros testigos en blanco y negro, he pasado la noche entera, ordenando la secuencia perfecta. Y no puedo concebirme como protagonista de esta historia. Me siento tan asqueada de mí, de esta inútil espera, de mi miedo a esos clichés que afirmo al evadirlos. Vaticiné con tanta precisión lo que ahora no soy capaz de enfrentar: “Ten cuidado con lo que pides que puede hacerse realidad” moraleja chafa para esta fábula de softporno.

La indecisión me carcome: sí, ardimos en la misma flama, ¿Y? ¿fue real o tan sólo la magia del instante? Yo, coleccionista de instantes, no puedo distinguir si son quimeras o presagios. ¡Las fotógrafas y los strippers no tienen finales felices, carajo!

-¿Si te dijera que esto es una trampa mental, me creerías? -Pregunto con mi último aliento en el teléfono,- y seguro sonríes irónicamente del otro lado.

Hoping for an open hand…
One time

One Time/Thrak/King Crimson/1995

Unos pintan, otros cantan…Yo solo escribo.

¡Y QUE DIFICIL ES!

Escribir son una serie de confrontaciones incómodas, primero con estas perras negras, que son reacias a seguir el camino que va de mis entendederas a la punta de mis dedos. Caminan lentas y a cuentagotas. Malditas sean.

El siguiente rival son los surcos en los que se deben acomodar estas perras. Una línea se mueve, otra se va, otra regresa pero solo por un momento. Un odioso ballet de sentidos, de morfemas y de sustantivos. Malditos renglones.

Los renglones se vuelven entonces párrafos, que quedan como carras maltrechas y prognatas. Demasiado narizonas, demasiado frentonas. Los ojos muy juntos, los labios muy pequeños o como boquetes. Hay que limarlos y afinarlos. Malditos, malditos párrafos.

Las paginas, para mi, son lo peor, no tanto porque estén sino porque rara vez llegan. El tecleo sigue y sigue y parece nunca ser suficiente. Los dedos se han movido durante horas, pero las muy cabronas son reacias a llenarse, a completarse. Nadie se viste con tanta desidia como una hoja de escribir. Maldita sea.

Escribir es odioso, humillante, engorroso, una vil y puta tortura donde el verdugo y el azotado son uno y el mismo.

Dudo que haya alguien lo suficientemente masoquista o lo suficientemente idota para disfrutar de este proceso, aunque no lo descarto de todo…de todo hay en esta podrida viña.

Lo que a mi me mantiene clavado a mi teclado, es la recompensa deel final, no es el proceso lo gratificante ni lo adictivo, sino el resultado.

Odio, con toda mi alma escribir….pero amo y soy adicto al haber escrito.

Imaginen ustedes que hay una bolsa oscura. Imaginen que adentro de la bolsa hay objetos esféricos que conviven en paz. Imaginen que de esos objetos esféricos algunos son canicas y algunos (menos) son corchos. Como la bolsa es oscura y todos conviven, ninguno sabe que hay diferencias entre ellos.
Pero llega un buen día en el cual es hora de sacar a los objetos de la bolsa y los echan asi nomás sin preguntar a un cubo de agua (como es cuento y me interesa hacerlo poético, digamos que los avientan a una pecera). Y ahi si, las canicas se hunden, los corchos flotan.
Y ahi es donde empieza a suceder que las canicas son felices amontonadas en el fondo y el corcho se empieza a dar cuenta de la “separación natural”. Y voltea hacia abajo y empieza a darse cuenta que sus amigos se quedaron ahi en el fondo y al principio está bien contento, pero luego se empieza a preguntar que porqué será que se siente tan solito.
Y empieza a nadar hacia abajo, y recupera a sus amigas las canicas y está acompañado de nuevo y se siente contento. Hasta que un día se da cuenta que le duelen los bracitos y las piernas de tanto esfuerzo que hace de estar nadando hacia abajo. Y lucha por quedarse allí porque no quiere regresar arriba, donde, tal vez haya mejor vista, pero ¡no están las canicas! Y la triste realidad es que no están las canicas ahi porque no les toca estar ahi. Y no importa cuánto luche y patalee el corcho, tarde o temprano acaba flotando porque ese es el orden natural. Y cede y regresa a la superficie.

El resto de la historia la cuento cuando la conozca, por el momento estoy dejando de luchar porque ¿saben qué? A huevo las cosas nomás no suceden.

8:40 p.m.

Verónica esta ansiosa, hace meses lee su blog. Él es como una estrella de rock, inteligente, sarcástico. Ella escribió que adora sus textos, le contó su vida y envió una fotografía. El exquisito cínico contestó: “Preciosa, pero veo poca carne”. Acordaron una cita.

Peina sus cabellos negros y perfuma su pálido cuerpo adolescente. Fantasea con que él sea quien le diga por fin: “descansa en mí, llora si debes”. De pronto, la misma sensación de hace días, un intenso calor baja por su pecho hasta el sexo, un dolor placentero. Se ruboriza, le avergüenza que Hugo le provoque tanto. Él es el indicado, tiene que ser, ¿verdad mi pobre niña?


9:30 p.m.

Hugo saborea la noche desde su ventana. Recuerda el último correo de ella: soledad, dolor y una fotografía. Demasiado delgada, ¿sería suficiente? Repasa la última línea: “ojala sea el comienzo de algo lindo“. “No lo sabes bien querida”, piensa mientras su rostro dibuja algo parecido a una sonrisa.